
Tras disfrutar en esta Vuelta del excelente estado de forma de Alberto Contador, no cabe duda de que será el siguiente en conseguirlo. No existe un claro rival que pueda hacerle sombra en los días que faltan para llegar a Madrid. La única competencia cercana es la de su compañero de equipo Levi Leipheimer, pero el minuto y dieciseis segundos que le separa del pinteño en la General, puede ser un impedimento, a pesar de ser mejor contrarrelojista.
Su antecesor en conseguir esta proeza gozó de una trayectoria deportiva muy distinta a la del ciclista del Astana, por lo tanto es difícil entrar en comparaciones. Ni siquiera en su personalidad y carácter parece que existan similitudes; Battaglin era famoso por un pesimismo casi crónico que envolvía todo lo que tocaba, en cambio Contador, suele gozar de gran temperamento, rabia en carrera, sonrisa casi perpetua y seguridad en sus fuerzas. Todo esto le ha llevado a conseguir victorias contra viento y marea como la del Giro de este año.
El ciclista de Marostica logró esta hazaña en el final de su vida deportiva. Se retiraría dos tres años mas tarde, y a pesar de fichar por un importante equipo como el Carrera no se reencontró con la victoria, después de este exitoso 1981.
Si repasamos brevemente su palmares habría que decir que fue uno de los mejores amateurs de Italia, pasó a profesionales en 1972, consiguiendo un año mas tarde el tercer puesto en el Giro de Italia tras Merckx y Gimondi. Tenía todo a su favor para convertirse en la gran promesa del ciclismo transalpino, pero a pesar de sus importantes victorias le tocó vivir el final de la era Merckx y los inicios de la de Hinault, y esto le ensombreció bastante.
En 1975 fue maglia rosa del Giro durante varias etapas pero acabó retirándose desmoralizado, logrando la victoria su compañero de equipo Fausto Bertoglio. Para colmo, en 1976 atravesó una grave crisis por culpa de un médico que hizo con el varios experimentos. Los años 77 y 78 tampoco fueron demasiados relevantes para él, hasta que en 1979 Davide Boifada le recuperó deportivamente y de nuevo se reencontró con su mejor faceta de corredor, hasta llegar a su gran año en 1981 con la victoria en Giro y Vuelta.
Pero ya lo hemos dicho, no es posible la comparación; por un lado, la Vuelta y el Giro de 1981 fueron bastante menos duros que los actuales, no por kilometraje que fue muy similar, la batalla en carrera tenía una intensidad bastante mas baja, los equipos estaban mucho menos organizados y la realidad fue que el corredor italiano, sin ser una superestrella, llegó a la ronda española como el máximo favorito extranjero para la victoria y los “españolitos” nunca alcanzaron su nivel. A partir de la cronoescalada de Sierra Nevada en la que se hizo con el liderato, su equipo se limitó a controlar la carrera y eso le bastó para llegar de amarillo a Madrid. Sufrió varios ataques, sobre todo en la montaña, pero por su condición de grimpeur no tuvo problemas para neutralizarlos. Sus declaraciones a MARCA, al preguntarle al finalizar la prueba por la competencia que habían ejercido los ciclistas de nuestro país fueron las siguientes: veo a los corredores españoles faltos de temperamento, aunque pienso que el ciclismo de aquí ha salido de la crisis de años atrás. Hay corredores jóvenes de gran calidad: Ruperez tiene temperamento, Pedro Muñoz me parece el mas completo sobre todo cuando demarra (...) Luego están Coll, Laguia, Arroyo, pero pienso que todos ellos deben madurar. Dentro de dos o tres años estarán mucho mejor. Tenía razón en cuanto a que el ciclismo español estaba reflotando y no tardaría en alcanzar el nivel que tuvo a principios de los 70. Al año siguiente un corredor español lograría ganar la Vuelta y en años posteriores, poco a poco este deporte en España daría cada año un paso de gigante para convertirse en el deporte de masas que se llego a ser sobre todo a partir de 1985, con la victoria de Pedro Delgado en la Vuelta y el fuerte despliegue de TVE en la carrera.
Pero en contraposición con Alberto Contador, que ha tenido mas de dos meses para recuperarse tras el Giro para disputar la Vuelta , este ciclista no le quedó mas remedio que correr las dos grandes seguidas. Tres días después de la finalización de la ronda española comenzaba el Giro de Italia, y como buen italiano no podía faltar a la cita. Sus palabras a MARCA al acabar la ronda italiana fueron estas: Han sido alrededor de cincuenta días de tremenda tensión, siempre en carrera, siempre con la mente ocupada en lo que iba a suceder al día siguiente. Lo doy por bien empleado porque he ganado, pero hay que vivirlo para saber lo que significa.En su país no sentó demasiado bien que un escalador hasta ahora mediocre y no muy querido por el público por su carácter retraido vencierá a las estrellas italianas del momento como Saronni o Moser. Era un Giro diseñado para que lo ganara un rodador o sprinter y el simplemente era un escalador y no muy valorado. Su suerte había cambiado aunque algunos todavía se opusieran a ello. A partir de ese momento se había convertido en un gran campeón.
Contador y Battaglin son dos corredores muy diferentes y no cabe duda que las expectativas que se abren con el corredor madrileño son mas prometedoras al lograr este gran hito a una edad tan temprana., ya hemos dicho que el italiano cuando consiguió el doblete se encontraba en su recesión como ciclista. Ni siquiera los últimos Gigantes del Pedal de los últimos veinte años, como Indurain o Armstrong, han logrado ganar dos grandes en el mismo año. El último en conseguirlo fue Stephen Roche en 1987, ganando Giro, Tour y además Campeonato del Mundo, en un año que para él también fue mágico.
También es de valorar que desde Bernard Hinault, nadie había logrado ganar las Tres Grandes.
Pero todo ha cambiado mucho en el mundo del ciclismo, este deporte en los años en que el corredor transalpino logró esta bella hazaña, era un deporte bastante mas sacrificado. Los corredores disputaban todas las carreras de la temporada de principio a fin, eran la competitividad personificada. Esto en la actualidad es imposible y además los ciclistas llegan entre algodones a las grandes citas y con apenas desgaste, por lo tanto no me extrañaría que en los próximos años el doblete de Contador se volviera a repetir, ya que los días de competición a lo largo de una temporada de un ciclista han disminuido mucho y esto da mas facilidades para llegar al 100 por 100, aunque no todos lo consiguen.
Sin duda, un corredor tan humilde como lo fue Battaglin todavía le podría enseñar mucho a Contador. El grado de ingenuidad del corredor del Astana todavía es muy alto y poco a poco la madurez jugará a su favor. Espero que con el paulatino engrandecimiento de su palmares que se producirá, si no le sucede alguna desgracia, en los próximos años no peque de soberbia. Esta es uno de las peores enfermedades que pueden contagiar y han contagiado a los grandes campeones, que no han digerido su éxito de forma adecuada. Ya sabes Contador, ¡Cuídate!!
